Confesión: soy una “buena chica».
Me esfuerzo por tratar bien a las personas.
Por comportarme con cortesía y respeto.
Por entender a quien tengo al lado.
Por hacer las cosas bien y apoyar en lo posible.
Creo en el valor de construir un mundo más inclusivo.
Pero esta postura puede conllevar muchas debilidades inherentes.

Por ejemplo, muchas personas entenderán “amabilidad” como una oportunidad de sacar partido. Quienes valoramos la amabilidad a menudo creemos que todos las demás también lo hacen. No es así.
De hecho, muchas incluso desprecian a las «chicas buenas y a los “buenos tipos”.
A veces este mirar con sospecha está bien ya que hay quienes parecen amables en la superficie pero solo lo hacen como tapadera para la astucia más siniestra. También hay quien usa la amabilidad como tapadera de autoengaño para su propia debilidad perezosa.
A veces directamente hay personajes neomaquiavélicos genuinos que realmente se creen que los fuertes tienen el legítimo derecho de explotar a los débiles.
Entonces, ¿cómo puede un aspirante al «buenismo» superar estos problemas sin perder su humanidad en el camino?
Paso 1. Date cuenta de que en el mundo existe tanto el bien como el mal
Toca despojarse de todas las ilusiones. El universo está lleno de dualidad. Y quizás esto sea algo bueno.
¿Se podría apreciar la alegría sin conocer el sufrimiento?
¿Se podría conocer la luz sin haber conocido la oscuridad?
Paso 2. Hazte fuerte.
Físicamente. Mentalmente. Implacablemente.
Nadie respeta a una persona débil. Incluso podemos llegar a resentirnos con aquellos a quienes amamos profundamente cuando son crónicamente débiles.
A medida que te vuelvas más fuerte, te convertirás en un objetivo menos tentador. Y las hondas y flechas que lleguen no causarán tanto daño.
Paso 3. Utiliza tu corazón valiente para mantener tu poder.
Solo con poder, de momento personal, podrás tener y mantener los límites necesarios para que ningún ente se aproveche de tu postura vital de «ser buena»
Utiliza bien tus armas. Sea para defensa propia o para atacar, dependiendo de la persona y el momento.
En fin, soy una «buena chica» pero no te invito al buenismo.
Tengo sueños. Tienes sueños.
Nos merecemos cumplirlos. Y no voy a ir pisando cabezas ni callos. Pero tampoco voy a permitir que otras lo hagan conmigo.
¿Y tu?
Si te parece que necesitas apoyo para alcanzar tus sueños y/o para tener el coraje de hacer valer tu ser ante otras, estás a un click de que te acompañe a explorar donde están los obstáculos

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