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Oración matutina

Oración Bodhisattva por la Humanidad

Puedo ser un guardián para aquellos que necesitan protección.
Un guía para los que están en el camino.
Un bote, una balsa, un puente para aquellos que desean cruzar lo inundado.
Ser una lámpara en la oscuridad.
Un lugar de descanso para los cansados.
Una medicina curativa para todos los enfermos.
Un jarrón de abundancia. Un árbol de milagros.
Y para las multitudes ilimitadas de seres vivos,
puedo proporcionar sustento y despertar.
Duradero como la tierra y el cielo.
Hasta que todos los seres sean liberados del dolor.
Y todos estén despiertos.

Ahora


Siempre es Ahora.
Nada ha sucedido en el pasado; cuando sucedió era aquel Ahora.
Nada va a pasar en el futuro; cuando pase será ese Ahora.

Tal y como explica Eckart Tolle, hay millones de personas en este mundo que viven torturadas por sus propias mentes. Es esa voz de la cabeza, que a todos nos habla, que genera dudas, temores y sufrimiento porque le damos poder y la identificamos con lo que creemos ser. Muchos de nosotros no somos conscientes de lo que está sucediendo ni del error en el que nos basamos, y por supuesto, ni siquiera de cómo ese estado nos aleja de cualquier objetivo al llevarnos lejos de la calma y la paz que somos.

Me pregunto como será nuestra vida si descubrimos el poder de la Presencia. Ella que se manifiesta de muchas maneras: paz interior, empatía, un flujo de buena voluntad, creatividad, una sensación de mayor vitalidad, ausencia de pensamiento disfuncional y compulsivo y una profunda aceptación y apreciación del momento presente. Ahora.

Si quieres experimentar ese espacio interior que manifieste alguna de esas maneras de bienestar tan solo respira. Y siente como lo haces. Respira profundamente tres veces. Hazlo cuantas veces lo recuerdes a lo largo del día. Experimenta y observa si algo cambia.

Presente Ahora.

El Universo tiene la clave

No tiene que ser duro, difícil ni llevar mucho tiempo.

El Universo tiene la clave para la consecución de nuestros deseos.

Observa y repite lo que te propone la nota. Observa y repite. Y luego suéltalo. Olvídalo. Confía. Somos parte del Universo.

En el tiempo que tardes en leer esta pequeña nota, habrás podido plantar una pequeña semilla en forma de imagen en tu mente (cualquier cosa que se te ocurra, a ser posible con mucha y buena cargar emocional), el Universo habrá reaccionado a ello (realineando planetas, personas y todo lo necesario) y las compuertas se habrán puesto a temblar con fuerza mientras la visión elegida está más cerca de manifestarse que nunca antes.